En el proceso de edificación intervienen diversos agentes cuyas funciones y responsabilidad están delimitadas legalmente para garantizar que las construcciones cumplen con los requisitos exigibles de seguridad y calidad.
Entre estas figuras, el constructor ocupa un lugar central, ya que es el encargado de materializar el proyecto arquitectónico, ocupándose de la planificación técnica y económica desde el inicio hasta el momento de la entrega de la obra, y, en consecuencia, es responsable civil ante posibles defectos constructivos, en la medida establecida en la Ley de Ordenación de la Edificación.
