En ocasiones, después de comprar una vivienda, el comprador puede encontrarse con sorpresas desagradables tanto en la propia vivienda como en el resto del edificio, y, quizá, de haber contado con toda la información, no habría accedido a la compra. Es lo que puede ocurrir, por ejemplo, cuando existe alguna vivienda ocupada dentro del mismo inmueble.
El ordenamiento jurídico ofrece distintas soluciones para el comprador, aunque no en todos los casos será posible reclamar por vicios ocultos, como vamos a ver.
