El sector de la construcción es de una importancia primordial en nuestra economía, y, como tal, merece una regulación separada donde se establezcan, entre otras cosas, las obligaciones de todas las personas que intervienen en el proceso de edificación, además de las garantías con las que cuentan los adquirentes del edificio terminado ante los problemas que puedan surgir.
A esa necesidad responde la Ley de Ordenación de la Edificación, que dedica un capítulo completo a los agentes de la edificación.
