Por regla general, un juicio de desahucio acaba con la condena del demandado a abandonar la vivienda o local, y, en ocasiones, también a pagar la deuda que haya contraído con el propietario del inmueble, en su caso.
Todo este proceso conlleva unos gastos que, por justicia, debe pagar la persona responsable de la situación, por lo que la sentencia condenatoria lleva también aparejada una condena en costas.
A continuación veremos en qué consiste esa condena en costas, a quién se suele imponer y qué circunstancias pueden afectar al cobro de las costas.
